jueves, 16 de julio de 2009

POR QUÉ NO PIDE CORRER NUESTRO CUERPO?

Lo hacemos cada día: estudiamos cómo mejorar nuestra zancada, mejoramos nuestra musculatura, evitamos las malas posturas para no lesionarnos, nos equipamos con el material más técnico y es raro el día que no salimos a entrenar.

Son muchos los corredores que tienen claro por qué corren, pero existen otros muchos que sin saber los motivos necesitan correr como el comer. Quizá no sepan definir los motivos que les llevan a entrenar, pero saben que gracias a la carrera regular se encuentran más sanos, más en forma, con más fuerza y resistencia, les permite comer lo que quieran, duermen mejor, se ven mejor en el espejo y todo ello hace que aumente su autoestima. Crean un círculo vicioso del que no pueden salir, necesitan correr para sentirse bien. Llegados a ese momento el correr se convierte en una necesidad.

Proporciona buenas sensaciones

Después de realizar varios kilómetros suavemente uno se encuentra mejor, más relajado y en paz consigo mismo.

Mejora la salud, el bienestar físico y el psíquico

Entrenando regularmente y durante varios meses consecutivos se consiguen grandes cotas de salud y de bienestar. La buena salud sólo se echa en falta cuando no se tiene y los que han empezado a correr en su madurez son los que más la valoran. Así les ocurre a algunos corredores, que después de años fumando y de no hacer ejercicio, en los que se agotaban casi de inmediato ante el mínimo esfuerzo, cogían todos los resfriados, estaban siempre con ardores, dolores de cabeza, dolores de espalda, de tobillos, pesadez de piernas, agotamiento continuo, casi siempre de mal humor; pasan a otro estadio gracias a la carrera a pie. En pocos meses se incrementa espectacularmente el vigor físico, aunque se siga fumando, se respira mejor, no se agota uno tan rápido, se padecen muchos menos resfriados, duermen más y mejor, se convierten en relojes cuando tienen que realizar sus deposiciones, comen lo que les da la gana, se pueden permitir excesos sin notarlo, les desaparecen los dolores de cabeza y los dolores musculares, las piernas dejan de pesarles y tienen mejor humor. Todo esto es bienestar y salud, aunque no significa la felicidad, pero te puede acercar un poquillo más a ella. No todo son ventajas, pues correr también provoca inconvenientes y uno de ellos son las pequeñas lesiones musculares.

Tonifica los músculos, fortalece los huesos y refuerza los cartílagos

Con la carrera se consigue lo que realmente somos, pues todas las personas (sin excepción) hemos nacido para andar y correr, no hacerlo sólo trae problemas físicos y enfermedades crónicas. Corriendo se fortalecen las articulaciones, los músculos, los tendones y los huesos.

Despeja la mente y aclara las ideas

Esto lo saben muy bien los corredores experimentados, lo utilizan como terapia para descargar el stress y despejar la mente. En unos minutos corriendo empiezan a fluir tantas ideas por la cabeza que en poco tiempo, lo que parecía no tener solución le encuentras varias respuestas, no hay nada que aclare más las ideas. Pero para llegar a esto se necesita paciencia pues los que empiezan a correr tienen bastante con acabar su trote.

Estiliza el cuerpo

El corredor habitual consigue entrenando regularmente estilizar su cuerpo. No existe ningún otro deporte o ejercicio más eficaz para ello. Corriendo se pierde peso hasta alcanzar el óptimo, las piernas adelgazan y se tonifican, la cintura se estrecha, la barriga desaparece, la espalda se endereza y la piel de la cara se tersa. Para las mujeres es ideal. Consiguen estrechar el tobillo, endurecer los muslos y glúteos, eliminar la celulitis, tonificar y alisar el abdomen, reforzar los pechos, adelgazar los brazos, se tersa la piel del cutis y se limpia la piel de impurezas.

Incrementa la resistencia

Con la carrera a pie se incrementa notablemente la resistencia orgánica. Se trabaja realizando ritmos muy suaves, que permitan obtener energía aeróbicamente (en presencia de oxígeno). Se realizan a una velocidad moderada y sirven para resistir más tiempo corriendo. El material energético, carbohidratos y grasas, se oxida totalmente y con gran rentabilidad, pero más lentamente. Incrementa las defensas Corriendo se estimula la creación de adrenalina, lo que estimula las defensas y previene de resfriados y otras pequeñas enfermedades.

Aumenta la capacidad respiratoria

Correr regularmente incrementa notablemente la capacidad pulmonar, pero no hacer ejercicio implica una gran pérdida de capacidad pulmonar. En poco tiempo correr hará que el volumen de aire que puedas inspirar sea mucho mayor.

Disminuye la presión arterial

Corriendo a menudo se incrementa la elasticidad de las arterias, así los aumentos de presión sanguínea son absorbidos por sus paredes y disminuye el riesgo de problemas vasculares.

Mejora la eficiencia en el trabajo cotidiano

Correr procura una gran resistencia y forma física, que hace a uno más eficiente ante cualquier labor o trabajo, que implique exigencia física. Te cansarás menos y podrás hacer más cosas, y con mayor concentración, utilizando la misma energía.

Aumenta el optimismo

Correr permite disipar tensiones y produce la secreción de endorfinas u hormonas del optimismo. Estas sustancias hacen que los corredores tengan menos depresiones y ansiedad que las personas sedentarias.

¿Qué nos aporta correr?

Correr regularmente nos aporta muchísimas ventajas, tanto físicas como psicológicas. Si corres tres días a la semana, tu vida mejorará tanto que en pocos meses ni te reconocerías. Sólo los que quieran preparar un objetivo deportivo necesitan entrenar algún día más a la semana. Salvo que compitas regularmente y a ritmos de menos de 4:15 por km, en distancias de 10 a 21 km, es necesario que entrenes cinco días a la semana.

Correr nos proporciona buenas sensaciones físicas, mejora nuestra salud, proporciona un mayor bienestar físico y psíquico, nos rejuvenece orgánica y físicamente, permite limpiar las arterias y los pulmones; tonifica los músculos; fortalece los huesos; refuerza los cartílagos; despeja la mente; aclara las ideas; estiliza el cuerpo; incrementa la fuerza; incrementa la resistencia; mejora el apetito sexual; posibilita un incremento de las defensas del organismo; aumenta la capacidad respiratoria; nos permite perder peso racionalmente; limpia la piel de impurezas y la tersa; incrementa el volumen y la potencia del corazón; disminuye la presión arterial; ayuda a mejorar la eficiencia en el trabajo cotidiano, ayuda a dejar de fumar, nos hace sentir más optimistas y todo ello nos refuerza la autoestima.

Fuente: Runners.es

1 comentario:

Gaspar dijo...

Fantástico, Alberto.

Saludos. Gaspar.